
La etapa comenzó a las 10:00h desde la casa de Alberto.
Biruji, una vez más empezó a gustarse e intentó dominar el ritmo de rodaje desde el principio. Pero poco le duraron las buenas sensaciones, y en la primera rampa ya cedió algunos segundos que tuvimos que esperarle.
Y esa fué la tónica general de la primera parte de la etapa. Sin mayores novedades.
Aproximadamente a mitad de camino entre Boadilla y El Escorial, se encuentra la ascensión hacia Valdemorillo, de unos 5kms y con algunas rampas duras.
En los primeros metros de la subida, a Biruji se le vió muy activo, y dese abajo impuso un duro ritmo (al menos para él), por lo que en cuanto le pasé (allá por el metro 30 de subida) perdió contacto con la fila formada por Óscar, Alberto y por mi mismo.
Yo, que pensaba que el "puerto" seria algo mas corto y con menos pendiente me puse a tirar a un ritmo sostenido. Alberto tuvo un problema con los cambios y cedió.
Quedábamos Óscar y yo. Hasta que a falta de unos 800 metros para la cima, Óscar alias "El Chava del Barrio", se puso a tirar a un ritmo más fuerte y finalmente terminé cediendo, impotente, algunos segundillos.
Arriba, una vez más, esperamos al bueno de Chente Biruji (4 minutos), y desde allí seguimos camino de El Escorial.
Una vez allí, decidimos subir hasta el Monasterio para hacernos un par de fotos. Y esa subida que parecía inofensiva provocó gran sufrimiento en todos nosotros (que duro es subir por adoquín) y otro gran retraso de Biruji Gª Acosta, quien tuvo que poner pie a tierra.
Después de hacermos las fotos, nos tomamos unas cocacolas, repusimos los bidones de agua y continuamos la marcha de vuelta.
Esa vuelta se hizo especialmente dura, y Biruji dió desde el principio claros síntomas de apajaramiento. Además poco a poco, Alberto se iba empezando a sentir "vacío".
Sin embargo, al bajar el puerto de Valdemorillo, se vió a un biruji combativo (como siempre) y competitivo (como nunca), llegándose a escapar algunos metros bajando. Parece que al fin ha encontrado el terreno donde más a gusto se encuentra.
Solo un espejismo, en cuanto empezó a llanear empezó a ceder metros y metros. Y Óscar (con una preocupante facilidad), Alberto y yo nos fuimos al fin solos.
Los últimos 10kms tienden a subir, con pequeñas tachuelas, que se pasaron rápido. A excepción de la última rampa, en la que Alberto se quedó sin fuerzas (literalmente) e incluso tuvo calambres en sus cuadriceps, pero se repuso y se volvió a subir a la bici para acabar por fin la insufrible etapa.
(...)
12 minutos después apreció, fuera de control, David Mateos Redondo. Tal vez demasiado redondo...
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